
Al entrar en un sótano en una noche de invierno, uno se da cuenta de inmediato: el aire está frío, en calma y, curiosamente, “sediento” de humedad. Los sistemas de calefacción por aire forzado distribuyen el calor, pero también eliminan la humedad del espacio. De ahí proviene esa sensación de sequedad, que hace que la piel y los senos nasales se sientan secos.
Los calentadores eléctricos por infrarrojos utilizan un método diferente. Calientan a las personas y objetos que se encuentran en la habitación, no solo al aire. Gracias a esto, la comodidad que se obtiene es más tangible.
Qué es importante desde el punto de vista técnico
El calor por infrarrojos es un calor radiante, que se transmite a través de tubos de cuarzo o elementos de fibra de carbono. El calentador envía energía directamente al suelo, a los muebles y a las paredes; estas superficies, a su vez, liberan calor de vuelta a la habitación. Esto significa que se evita el movimiento constante del aire, lo cual acelera la pérdida de humedad.
Un calentador por infrarrojos de 1500 vatios puede calentar aproximadamente 150 pies cuadrados. Se conecta a una toma eléctrica estándar y cuenta con un termostato integrado para mantener una temperatura constante, sin grandes fluctuaciones. Muchos modelos incluyen protección contra vuelcos y cortocircuitos, y algunos están diseñados para ser utilizados en áreas húmedas.
Por qué funciona bien en los sótanos
Los sótanos tienen sus propias características: la comodidad depende tanto de la temperatura como de la humedad. Con el calor por infrarrojos, se siente el calor casi de inmediato, y el aire permanece más estable. Se logran rincones acogedores, sin ese ambiente seco y opresivo que hace incómodo estar abajo.
El consumo de energía también es razonable, ya que el calentador calienta solo lo que realmente se toca, y no cada pie cúbico de aire. En la práctica, eso se traduce en un funcionamiento más silencioso, menos corrientes de aire y una sensación de comodidad consistente en toda la habitación.
Cosas que debes saber
Los calentadores por infrarrojos funcionan mejor cuando tienen una línea de visión clara hacia los lugares que se quieren calentar. No pueden calentar a través de paredes o puertas cerradas, por lo que su ubicación es importante.
Si tienes un sótano grande, considera usar dos calentadores o optar por un modelo de mayor potencia. Mantén el calentador a al menos tres pies de distancia de materiales inflamables y fuentes de agua. Además, sigue las normas eléctricas locales relacionadas con los circuitos dedicados.
Con el calentador colocado adecuadamente, el calor resulta natural, y el aire permanece en un nivel de comodidad óptimo.