
Cómo secar las obleas de manera adecuada: Por qué el oro es importante
Secar las obleas es como caminar sobre una cuerda floja. Es necesario que el agua desaparezca rápidamente, pero al mismo tiempo no se deben dejar restos de agua ni partículas de polvo. Se trata de una tarea muy delicada.
La mayoría de las veces, utilizamos reflectores recubiertos de oro para asegurarnos de que la energía infrarroja proveniente de los calentadores llegue efectivamente a las obleas. Sin ellos, gran parte del calor se pierde en las paredes de la cámara. En esencia, se trata de energía desperdiciada.
¿Por qué el oro?
Piense en los reflectores de aluminio convencionales. Están bien, pero absorben demasiada energía. El oro es diferente: es increíblemente eficaz para devolver los rayos infrarrojos al lugar donde deben estar.
Cuando diseñamos un reflector de oro, en realidad estamos concentrando los rayos dispersos en un haz dirigido. De esta manera, se logra transmitir más calor a las obleas, sin necesidad de aumentar la potencia eléctrica requerida. Es una forma más inteligente de enfocar el calor.
El problema “oculto”
He visto esto con frecuencia durante las auditorías energéticas. En ocasiones, las lámparas funcionan a plena potencia, pero la temperatura de las obleas aún no alcanza el nivel deseado.
La mayoría de las personas piensan que las lámparas no son lo suficientemente potentes. Pero, por lo general, las lámparas están bien; el problema radica en que el calor se escapa. Al usar reflectores de oro, se soluciona este problema. Se obtiene más calor “útil” por cada vatio que se consume.
Las desventajas
El oro no es mágico. De hecho, es bastante delicado. Si se utilizan gases corrosivos o productos químicos agresivos para limpiar los equipos, el recubrimiento de oro puede pelarse u oxidarse. Una vez que esto ocurre, la capacidad de reflexión del reflector disminuye. Hay que tener cuidado con el espesor del recubrimiento y, sobre todo, hay que ser cuidadoso al reemplazar las lámparas. Un simple rasguño puede arruinar todo.
¿Vale la pena?
Si se trata de una línea de producción de gran volumen, definitivamente sí. Un aumento del 5% en la eficiencia térmica puede no parecer mucho, pero suma hasta grandes ahorros en electricidad y tiempos de ciclo más cortos.
Además, si su sistema de refrigeración ya tiene dificultades para mantenerse al día, esto ayuda enormemente. Dado que menos calor se disipa en el chasis del equipo, el sistema de refrigeración no tiene que trabajar tanto. Todos ganan.